

Operaciones conjuntas entre Policía y Fuerzas Armadas se intensificaron en zonas prioritarias, permitiendo además decomisos de armas, droga y vehículos robados, estos reportes representan un primer respiro, aunque todavía se siente la tensión en las calles y el ajuste en las rutinas nocturnas. El toque de queda de 23:00 a 05:00 obliga a reorganizar actividades, pero muchos ven en esta medida una apuesta necesaria para recuperar la tranquilidad.
Cifras entre el 3 y el 10 de mayo: 1.735 personas detenidas en el marco del Decreto 370. De ellas, 1.092 por incumplir el toque de queda y 643 por delitos como narcotráfico, tenencia de armas, extorsión y vínculos con crimen organizado (412 últimos). Golpe concreto en 9 provincias, incluida Pichincha.
Expertos y analistas coinciden en que la clave estará en la sostenibilidad de estos operativos y en atacar las causas estructurales de la violencia. Mientras tanto, en barrios quiteños y comunidades andinas, la percepción de mayor presencia de seguridad genera comentarios mixtos: alivio por un lado, preocupación por el impacto en la economía informal y la movilidad por otro. El Gobierno de Daniel Noboa ha marcado esta semana como un paso firme en su promesa de seguridad, pero la ciudadanía espera que los resultados se traduzcan en menos extorsiones y más paz diaria.
El balance también deja lecciones: la colaboración ciudadana sigue siendo fundamental. Denuncias oportunas ayudaron a varias capturas. En Conocoto y valles cercanos, donde la vida transcurre entre el campo y la ciudad, las familias piden que estas acciones no se relajen y que vayan acompañadas de oportunidades reales para los jóvenes, evitando que el vacío sea llenado nuevamente por el crimen.