

El caso revive debates profundos sobre corrupción en grandes obras públicas y la transparencia en contratos estatales. Para muchos ecuatorianos, especialmente en la Sierra donde la central hidroeléctrica representa una inversión millonaria, el proceso es seguido con atención y escepticismo: ¿habrá justicia real o quedará en otro capítulo de impunidad? La Fiscalía acusa sobornos millonarios; la defensa niega cualquier irregularidad.
Este 11 de mayo inicia en la Corte Nacional de Justicia el juicio por cohecho contra el expresidente Lenín Moreno y otras 20 personas por presuntos sobornos en la construcción de la hidroeléctrica Coca Codo Sinclair. Moreno regresó al país días antes para enfrentar el proceso.
El regreso de Moreno y su esposa Rocío González generó expectativa mediática y política. En Quito, donde la polarización siempre está latente, analistas señalan que este juicio puede marcar un precedente importante sobre rendición de cuentas de expresidentes. Las familias quiteñas, cansadas de escándalos, esperan que el proceso sea técnico, riguroso y alejado de show político.Sea cual sea el resultado, el caso Sinohydro pone sobre la mesa la necesidad de mecanismos más fuertes de control en megaproyectos. Para la audiencia andina adulta, representa una oportunidad de exigir instituciones sólidas que garanticen que el dinero público realmente beneficie al país.